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viernes, 23 de octubre de 2015

EL CORAZÓN NO ES UN JUEGO, 4 PRINCIPIOS PARA MANTENERLO SANO

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Si bien en América Latina, la carga de las enfermedades cardiovasculares sigue en aumento, esta situación debería alentar más acciones de salud pública para mitigar sus consecuencias. En el día del corazón, este 29 de septiembre, te contamos cómo podemos combatir esta enfermedad desde diferentes frentes como son las políticas públicas y nuestras prácticas diarias.
Los factores de riesgo para las enfermedades cardiovasculares son bien conocidos y las acciones para mitigarlos son simples:
  1. comer saludablemente
  2. realizar ejercicio físico
  3. no fumar y ni beber alcohol en exceso
  4. acudir a revisiones médicas periódicas conforme la edad avanza
¿Por qué no todos podemos lograrlo?
El cambio de conducta hacia los hábitos saludables es difícil. Las elecciones individuales son influidas por factores sociales, ambientales y económicos. Además no siempre se tienen los recursos para acudir a recibir atención médica, o ésta no siempre es accesible, principalmente en el medio rural y si existe, en muchos casos, no tiene una orientación preventiva sino curativa.
¿Cuál es la situación en América Latina?
En nuestra región, las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte. Ocurren casi un millón anualmente y el número va en aumento.  La enfermedad coronaria y la enfermedad cerebrovascular causan el 42.5% y 28.8% del total de fallecimiento por enfermedad cardiovascular en la región.
El Instituto de Métricas y Evaluación de la Salud (Institute for Health Metrics and Evaluation)  permite construir distintos escenarios de la carga de enfermedad. La imagen más abajo contrasta todas las muertes, por todas las edades y por ambos sexos que ocurrieron entre 1990  y 2013 en América Latina. Sus estudios nos dicen que las muertes por infarto agudo de miocardio y por enfermedad cerebrovascular entre los años 1990 y 2013 son las dos primeras causas y representan el 25%. Al comparar estos años, el porcentaje va en aumento.
Al analizar en detalle, los avances son mixtos. Mientras que algunos de nuestros países, como Argentina, Chile, Brasil y Colombia han reducido la mortalidad por enfermedad cardiovascular; en otros, como México, y las regiones de América Central y el Caribe, el aumento es evidente. Las consecuencias son visibles en términos de la necesidad de incrementar el gasto en salud y en el número creciente de muertes prematuras y evitables.
La buena noticia es que el 80% de estas muertes son prevenibles. La mala noticia es que todavía no logramos desarrollar estrategias efectivas para lograr esta reducción en toda la región y aún peor, la salud pública todavía no logra tener una presencia contundente en las reformas de salud de muchos de nuestros países.
Las acciones de salud pública no siempre son fáciles de promover para los gobiernos. 
Existe una competencia permanente de recursos en función de prioridades, fundamentalmente la atención curativa, y en la práctica, la capacidad de implementación para políticas y programas de salud pública requiere de flexibilidad, reforzamiento constantes y sobre todo de una perspectiva intersectorial.
Las leyes anti-tabaco, las estrategias de reducción de sal en el pan, y de no poner el salero en la mesa de los restaurantes, junto con la promoción del uso de bicicletas públicas y los impuestos a las bebidas azucaradas, son algunas de las medidas de salud pública que han tenido eco en otros sectores. Todavía necesitamos más acciones que contribuyan a la reducción de los factores de riesgo previamente señalados en nuestra región.
En América Latina también existen esfuerzos crecientes para fortalecer la infraestructura para realizar estudios que se traduzcan en mejoras en políticas y programas de salud dirigidos a las enfermedades cardiovasculares y sus factores de riesgo. Por ejemplo, el Instituto de Efectividad Clínica y Sanitaria está realizando el Estudio CESCAS, Salud cardiovascular de la población del Cono Sur.Dichos estudios, enfocados en el ámbito de la ciencia de la implementación, están orientados a llevar a cabo intervenciones complejas para cambiar la conducta de los pacientes y de los usuarios en lo referente a la enfermedad cardiovascular. La evidencia derivada de estos estudios indudablemente será útil y generará nuevas alternativas.
Es posible concluir que en la región latinoamericana el escenario de la enfermedad cardiovascular es complejo, para afrontarlo se requiere de la aportación de distintos sectores y de múltiples disciplinas. La convergencia de la investigación aplicada y el diseño de políticas públicas son indispensables para atacar el problema.
¿Cómo previenes este tipo de enfermedades en el día a día? ¿Qué hace tu gobierno para contribuir? Cuéntanos en la sección de comentarios abajo o menciona a @BIDgente en Twitter.

grafico

viernes, 1 de mayo de 2015

Yauyos: Limpieza en marcha

Gracias a las gestiones del Ministerio del Ambiente (MINAM) y del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la Municipalidad Distrital de Yauyos recibió un lote de cuatro (4) vehículos de recojo de residuos sólidos y equipos de limpieza para el barrido y recolección, con el fin de modernizar la gestión de los residuos sólidos.

Foto Yauyos 600 pixEste esfuerzo ha sido posible gracias al Programa de Desarrollo de Sistemas de Gestión de Residuos Sólidos en zonas prioritarias y la Cooperación Internacional, que viene implementándose con una inversión de más de US$100 millones en 32 ciudades priorizadas, con el propósito de mejorar la gestión integral de los residuos sólidos. Se calcula que más de 3 millones de personas en 16 regiones serán directamente beneficiadas.
Cabe señalar que el Programa de Gestión Integral de la Calidad Ambiental, a través de las municipalidades, tratará alrededor de 1.3 millones de toneladas de residuos sólidos cada año, gracias a un trabajo articulado promovido desde los Gobiernos Locales, y con la colaboración de todas las entidades públicas y privadas de la localidad para que la población pueda incorporar en sus hábitos diarios una conciencia de educación ambiental.
Fuente: MINAM

viernes, 23 de mayo de 2014

Juguetes de material reciclado, aprender jugando

Autor:  Marta Rubio Codina 

Hace unos días asistí al evento “La Transformación del Futuro Empieza en la Infancia”, organizado por el BID y la Fundación ALAS. Disfruté de un día muy grato y enriquecedor escuchando a académicos, hacedores de política pública y otros agentes en fundaciones, organismos internacionales y el sector privado –comprometidos con el desarrollo infantil temprano – hablar de uno de mis temas favoritos: hacer del aprendizaje algo divertido.
Imagen referencial: manualidadesfacilisimo

Varias de las presentaciones se centraron en este aspecto importantísimo de la promoción del desarrollo infantil: el juego. Libre, intencional, de roles, con juguetes, sin juguetes; el juego potencia la capacidad del niño de resolver problemas y superar retos,  desarrolla sus habilidades comunicativas y promueve la producción del lenguaje y su creatividad.

Durante una de las presentaciones que más me gustó, Randa Grob-Zakhary, presidenta de la Lego Foundation, nos recordó que el cerebro ¡alcanza el 90% de su tamaño en la edad adulta a los 4 años de edad! Además de muy entretenida, me pareció que su presentación fue particularmente estimulante. Con 6 piezas de Lego rectangulares y de colores, Randa  demostró a la audiencia el potencial del juego tanto en el desarrollo de las habilidades mencionadas arriba en la primera infancia, como en habilidades más avanzadas, tales como la cooperación, la función ejecutiva, o las aptitudes de pre-matemática y de estadística básica, en niños en edad pre-escolar. Y todo ello mientras la audiencia pasaba un buen rato jugando. Y aprendiendo.

Aplaudo especialmente la simpleza de las piezas que usó para su ejemplificación: rectángulos de colores, fácilmente reproducibles con restos de madera, cajas de cerillas, o cualquier otro material suficientemente chiquito para que un niño pequeño pueda manipularlo. Lo simple es bello. Y más cuando los recursos (léase, el dinero) son limitados y las necesidades abundantes, en particular entre las familias en situaciones de vulnerabilidad y marginalidad altas.

La promoción del desarrollo en la primera infancia no podrá convertirse en política pública con atención focalizada a aquellos con mayores necesidades – es decir, no podrá cerrar brechas a escala – si no es lo suficientemente costo-efectiva. Sabemos que los retornos de la inversión en los primeros años son muy altos – si bien no inmediatos, cosa que genera ciertas dificultades políticas ante un electorado miope. Pero la principal dificultad sigue siendo encontrar la forma lo suficientemente barata de implementar estas políticas para que sean adoptadas por los gobiernos, y sobre todo, para que sean sostenibles.

Varios factores juegan un papel importante, pero sin duda, el uso de juguetes sencillos y baratos, que puedan construirse fácilmente con materiales de desecho (u otro) abundantes en el entorno inmediato del niño y su familia (botellas de plástico, cajas y rollos de cartón, retazos de ropa y semillas o piedras, etc.), contribuyen notablemente a la reducción de costos de adquisición y la logística de distribución. Además facilitan la capacidad del hogar de reproducirlos a un costo mínimo y adaptarlos como algo propio. Sólo es necesario que, además de ser fácil de construir, el juguete sea seguro, adecuado y bonito para el niño. ¡Y cuanto más versátil – es decir, cuantas más cosas se puedan realizar con él – mejor! (tanto más barato).

Así, en plena era de la tecnología digital, reivindico los juguetes caseros en base a la evidencia generada por el famoso “Estudio de Jamaica” (artículo en inglés), del que nos habló Norbert Schady en la presentación que podrán ver en el video más abajo (presentación en inglés).

En dicha evidencia y en el orgullo con que el niño de la foto muestra su carro hecho con una botella de jabón y el conductor hecho de calcetín, ¡aprovecho para contarles sobre el poder de los juguetes hechos con material reciclado!