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miércoles, 11 de noviembre de 2015

¿Por qué Estados Unidos es el gran ganador del TPP?

Por Israel Pantaleón y Gerardo Villafranco
El Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP, por sus siglas en inglés) representará un mercado de más de 100,000 millones de dólares (mdd) por parte de los 12 países involucrados, según la firma KPMG. Y aunque es una apertura comercial histórica para países como Australia, Nueva Zelanda, Perú, Brunei, Singapur, Vietnam, Japón, Canadá y México, existen algunos factores que apuntan a que Estados Unidos (EU) será la nación más beneficiada en materia política y económica.  Te presentamos algunos de los factores:
1. Ventaja geopolítica
China cuenta con el programa de cooperación con América Latina conocido como 1+3+6. De acuerdo con el plan 2015-2019, el programa busca que el comercio bilateral aumente a 500,000 mdd, y que la inversión sea de al menos 250,000 mdd en la próxima década, según el Centro Internacional para el Desarrollo del Comercio Sustentable (ICTSD).
“El TPP tiene objetivos de tipo comercial, económico y financiero, pero más que nada es una competencia hegemónica entre EU y China. Y mucho, pues EU está usando a esos países para su competencia”, comenta Walter Astié-Burgos diplomático y catedrático de la Escuela de Relaciones Internacionales de la Universidad Anáhuac.
China vio descender sus exportaciones en 6.1%  durante agosto, y aunque también presenta una desaceleración en el crecimiento del PIB, mantiene un poderío económico sobre la región, un factor que no le agrada a EU.
El déficit comercial de Estados Unidos aumentó 2.9% en mayo a 41,900 millones de dólares, según el Departamento de Comercio estadounidense.
“EU está viendo que el TLCAN ya no le está dando los beneficios que necesita y debe ampliar sus alcances comerciales. El mismo Barack Obama declaró que con el TPP busca evitar que China siga, hasta el momento, dominando el aspecto comercial del mundo”, enfatiza Walter Astié-Burgos.
Para Sergio Gómez Lora, director general de IQOM Inteligencia Comercial, el TPP es estratégico por la señal que se envía a China. “Es una llamada de atención porque hay un tratado de libre comercio que representa un tercio del comercio exterior de China y no es parte de ese tratado.”

2. Beneficios para las transnacionales
Según la Secretaría de Economía (SE), las exportaciones de México hacia EU contemplan aceites crudos de petróleo, pantallas planas, monitores y vehículos para transporte de personas, con valor de 178,542,076 mdd.
Esa importancia en el comercio podría verse disminuida por la ventaja que las transnacionales de EU tendrían frente a las pequeñas y medianas empresas (pymes) del país.
De cada 100 firmas establecidas en el país, 50 son de EU, 33 provienen de otros países y 17 son mexicanas, según un estudio del Colegio de la Frontera Norte.
“México se va a beneficiar, por ejemplo, en el rubro automotriz y en el aeroespacial porque hay buenas oportunidades, pero ¿de quiénes son esas transnacionales? De EU. El TPP fue impulsado en Estados Unidos porque había el interés de las grandes transnacionales. En el caso de los países más pequeños (en cuestiones económicas) como Chile, México y Perú, pues van a tener, como en el caso del TLCAN, un impacto bastante negativo en las pymes, porque no somos competitivos”, afirma Astié-Burgos.

3. Influencia en otras economías además de México 
Para México, el TPP es importante por la entrada de naciones como Japón y Canadá; sin embargo, Estados Unidos es una pieza clave en el tratado y, a la vez, el tratado es clave para que EU gane influencia económica en otras naciones.
Para países como Nueva Zelanda, Brunei, Singapur, Malasia y Vietnam, el TPP será una oportunidad histórica para expandir su comercio con EU y viceversa.
“Antes de la entrada de Estados Unidos, el TPP era un acuerdo entre países de la región que no tenía un impacto global considerable. De salirse EU perderá gran importancia”, señala David Hurtado, presidente de Comercio y Políticas de Inversión de ICC México.
En el caso de México, abrir las puertas al libre comercio con Estados Unidos implicó que 80% de las exportaciones mexicanas se dirijan a Estados Unidos. Durante los primeros cinco meses de 2015,  las ventas al mercado estadounidense representaron 80.6% del total de ventas al extranjero, sumando 124,612 mdd. A su vez, las exportaciones dirigidas a Canadá sumaron 4,450 mdd, lo que representa el 2.9%, según la SE.
“México se ve obligado a participar en cualquier negociación relevante en la que EU se encuentre. En la medida que el país quiera seguir fortaleciendo la integración de cadenas de valor que se consolidaron a partir del TLCAN, pues va a ser muy importante que participemos en las negociaciones de libre comercio en las que EU participe”, afirma Sergio Gómez Lora, director general del IQOM Inteligencia Comercial.

Los riesgos para México
México cuenta con una red de 11 Tratados de Libre Comercio (TLC), con 46 países; 32 Acuerdos para la Promoción y Protección Recíproca de las Inversiones (APPRI), con 33 países, y 9 acuerdos de alcance limitado (Acuerdos de Complementación Económica y Acuerdos de Alcance Parcial) en el marco de la Asociación Latinoamericana de Integración (Aladi).
Una de las industrias mexicanas que puede verse afectada por el TPP es la textil, debido al acuerdo de intercambio en este rubro entre Vietnam y EU, señala el secretario de Economía, Ildefonso Guajardo.
En el primer semestre de 2015 las exportaciones de textiles y del vestido de Vietnam a EU fueron por 18,826 mdd, mientras que las de México al país vecino del norte ascendieron a 2,315 mdd, según Guajardo.
“Entre dichas naciones ya se ha pactado una regla de origen estricta conocida como ‘hilo en adelante’, y se establecieron ciertas libertades a través de lo que se llamó la ‘lista de escaso abasto’, que se utiliza cuando la región no produce cierto tipo de fibras o textiles”, explica Ildefonso Guajardo.
En industria automotriz, a pesar de que México se vería beneficiado por el acuerdo, el presidente ejecutivo de INA, Óscar Albin, indica que si el TPP hubiera sido aprobado con 35% del total de la producción regional de autopartes, la industria en México hubiera reducido su producción de 85,000 a 65,000 mdd en las próximas dos décadas.

Opacidad, el principal riesgo para el TPP
El TPP se dio a conocer a través de una filtración en WikiLeaks, lo cual significa que ninguno de los gobiernos quería, abiertamente, dar a conocer el documento. Éste es uno de los mayores problemas que el tratado tiene frente a la opinión pública, y podría detener su aprobación.
“Una de las  grandes críticas que se han hecho, hasta el momento, es que se han mantenido muchos secretos en el tipo de negociaciones y acuerdos que se han logrado. En Chile ya se presentó una reacción bastante adversa: la opinión pública sintió que no se le había informado puntualmente en qué consiste el tratado, y se empezó a ver que ciertos rubros podrían afectarlos. Creo que en México y EU va a existir la misma reacción”, comenta Astié-Burgos.
Junto a la opacidad que los gobiernos han mantenido en torno del TPP existe el riesgo de que no llegue a concretarse si los países involucrados no pueden cerrar las formalidades jurídicas en sus respectivos congresos.
“La idea es que las 12 naciones en los próximos dos años, a partir de la firma, puedan concluir con las formalidades jurídicas para que pueda entrar en vigor. Si eso no sucede, si al transcurrir esos dos años la mayoría de los países no han concluido sus formalidades jurídicas, entonces sí  puede pararse.  Yo creo que eso no va a suceder y que el TPP entrará en vigor probablemente en 2018”, considera  Sergio Gómez Lora.
David Hurtado comparte la visión de Gómez Lora y agrega la importancia de EU para que el acuerdo se concrete con éxito.
“El riesgo de que el Congreso de EU diga que no, pues sí existe desde el momento en que está totalmente impredecible lo que será la política de ese país en medio de unas elecciones el año próximo. Entonces, también dependiendo la política, podrá rechazarse o no. Si eso sucediera, países como México tal vez perderían el interés”, comenta el presidente de Comercio y Políticas de Inversión de ICC México.
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sábado, 31 de octubre de 2015

¿Será el Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP) beneficioso para el país?

Por  María Rosa Morán 
Mucho se ha escuchado en Los últimos días Sobre el Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP) DEBIDO una cola el Perú Entro al bloque de libre comercio más grande Directivos del Mundo. Sin embargo, Resultados de la Búsqueda Necesario aclarar Varios puntos Sobre this Negociación.
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LUEGO de arduas Negociaciones En torno al Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP), Que van desde el año 2010, por fin se definió Que entrará en vigencia el párrafo el Perú Entre el 2017 y el 2018, previa aprobacion en los congresos de Cada País. Este Acuerdo Es Una Iniciativa promovida por Estados Unidos para Impulsar la Liberación del Comercio y la Inversión. Abarca la ONU Mercado De 800 Millones De Personas y representará el 40% del PBI Mundial.   
Acuerdo de Asociación Transpacífico de El, o TPP, PROPONE la Eliminación de aranceles, homologación o Fijación de Estándares párrafo Derechos Laborales, Propiedad Intelectual y Protección al Ambiente.
¿Cuales hijo los Países Que Integran lo? Japón, Brunei, Chile, Nueva Zelanda, Singapur, Estados Unidos, Australia, Perú, Vietnam, Malasia, Canadá y México.
Culminadas las Negociaciones, y LUEGO de fuertes criticas Que cuestionaban No Solo el contenido del Acuerdo, sino-Todo y Sobre el "secretismo" o La Falta de Transparencia de las negociones (filtraciones de wikileaks incluídas), los Principales Funcionarios Públicos del Ministerio de Comercio y Turismo (MINCETUR) Salieron de los Medios de desmentir tal secretismo y adelantaron ALGUNOS de los Beneficios del TPP, Entre Ellos:    
  • Acceso preferencial a soles del cinco Mercados: Malasia, Australia, Nueva Zelanda, Vietnam y Brunei.
  • El TPP no reemplazará los TLC Que El País ya Tiene aire Seis Países del TPP. Se podra Elegir el Instrumento Que resulte Más conveniente (TLC o TPP).
  • El TPP es Contacto Una Oportunidad párr Mejorar las reglas Que los Acuerdos Bilaterales no se Llegaron a incorporar en su Momento. Con Este Acuerdo Aparentemente sí Mejora el Acceso de Productos en Cuanto a Medidas Sanitarias y Fitosanitarias, las Que Han Sido La Traba párrafo director el ingreso de Nuevos Productos peruanos a los Mercados.
  • Acumulación de origen. Lo Que permite la del que Importación de insumos de CUALQUIERA de los Países Que conforman el TPP sean considerados Como una compra local. 
En la otra esquina Están Los detractores del TPP, Como el Premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz, quien no cree Que el Acuerdo genere Grandes Oportunidades de los Países Emergentes Como el Perú. Segun economista este, el TPP ha Sido CREADO Con Un conjunto de reglas Que Funcionan solo para Un pequeño grupo y va a un alcalde Crear desigualdad en Nuestra sociedad. De igual forma, crítico Que los Avances sí Hayan Realizado una Puerta Cerrada, calificando el proceso como Una "falla en el Proceso Democrático".
Tendremos Que Esperar Un Poco Más párr Terminar de · analizar el texto Negociado y poder Sacar Conclusiones Más Exactas y Precisas Sobre el Acuerdo. Por lo pronto y con LA INFORMACIÓN contamos Que LIMITADA, nos Queda La Sensación De que this Acuerdo Aun CUANDO muy deslucido traerá Beneficios tangibles párrafo del nuestro País.

jueves, 15 de octubre de 2015

Lo bueno, lo malo y lo feo del TPP

Dos objetivos explícitos tiene Estados Unidos con el Acuerdo de Asociación Transpacífico (Trans-Pacific Partnership, TPP), aprobado hace unos días por la administración Barack Obama y los gobiernos de los otros once socios. El primer objetivo estadounidense es establecer en esos 12 países -que incluyen a Chile, México y Perú por América Latina, pero también a naciones tan disímiles como Canadá, Japón, Nueva Zelanda y Vietnam- un régimen comercial y regulatorio común, muy parecido al que tiene hoy el propio Estados Unidos. El segundo objetivo es vender más productos y servicios estadounidenses a ese mercado común de 800 millones de personas y un PIB que equivale al 40% de la economía mundial
Y ambos objetivos explícitos tienen un sólo objetivo común: frenar el avance de China en la cuenca del Océano Pacífico, su zona de influencia natural. Ese objetivo, más estratégico y central, nace de consideraciones más geopolíticas que comerciales. El TPP puede incluso ser visto como una de las herramientas que está construyendo Estados Unidos  para conservar la hegemonía mundial que hoy tiene, y que se ve amenazada por el ascenso chino.
No es extraño entonces que la controversia en torno al TPP no se refiera a la reducción de aranceles, subsidios agrícolas o cuotas de importación, sino a temas como la propiedad intelectual, la normativa ambiental, los estándares regulatorios y la protección al inversionista extranjero.
El acuerdo más grande de la historia, que debe ser ratificado por los parlamentos de los doce países miembros antes de entrar en vigencia, desmantela miles de aranceles que hoy gravan a productos estadounidenses que ingresan principalmente en Asia y también elimina numerosos aranceles que los productos asiáticos deben pagar para entrar al mercado estadounidense. Cada uno de los socios del TPP gana acceso libre de impuestos a los mercados de los once socios restantes y puede comprar de ellos a precios más baratos. Y como quedan fuera del acuerdo los productos que son subsidiados en alguno de los países socios, el beneficio es claro para todos los firmantes.
Beneficioso será, pero marginal. Casi todos los países del mundo han bajado sus aranceles en los últimos años y muchos además tienen acuerdos de libre comercio con sus principales proveedores y compradores, de modo que eliminar aranceles tendrá un impacto muy menor. El impacto grande -y la controversia- vendrá con la unificación normativa y regulatoria, que es además lo más importante del acuerdo. Esa unificación de estándares normativos convierte al TPP en un profundo acuerdo de integración económica similar a la Unión Europea.
Algunas de las reformas regulatorias son bienvenidas por todos, como el establecimiento para los doce países firmantes de los estándares laborales establecidos por la Organización Internacional del Trabajo. El acuerdo también limita la facultad de los gobiernos de restringir el libre flujo de información en internet y establece normas adecuadas de protección ambiental.
Hasta ahí llega el consenso. El TPP impone normas de protección de la propiedad intelectual demasiado estrictas. Algunos medicamentos, por ejemplo, tienen doce años de protección en Estados Unidos, y en los otros socios del TPP esa protección va de cero a ocho años. Estados Unidos intentó imponer los doce años a todos sus socios y finalmente tuvo que conformarse con una protección de cinco a ocho años vigente en los doce países. En el momento en que entre en vigencia el TPP, subirán los precios de esos medicamentos en los once países socios de Estados Unidos.
El punto más controvertido del acuerdo es el que da a las empresas extranjeras protección legal contra los gobiernos que las han tratado injustamente, con acciones que incluyen la expropiación, hasta acciones discriminatorias para favorecer a una competidora local. Esta provisión incluye la facultad de que las empresas se querellen contra un gobierno que las ha tratado injustamente. Esto va a regir en todos los países miembros, de modo que protegerá a una multinacional chilena, mexicana o peruana establecida en Estados Unidos. Pero el número de multinacionales latinoamericanas o incluso asiáticas operando en Estados Unidos es abrumadoramente menor que el número de empresas estadounidenses presentes en cualquiera de los demás países socios.
Es verdad que esta provisión especial se ha estado usando en acuerdos de libre comercio desde hace décadas. Canadá, por ejemplo, perdió un juicio por una querella de una empresa minera a la cual el gobierno le había negado un permiso de explotación minera aduciendo causas ambientales. La texana Occidental Petroleum se querelló contra Ecuador luego de que el país le anulara un contrato de explotación y la corte, en 2012, dictaminó que Ecuador debía pagarle a la empresa US$1.800 millones. A fines de los años 90, la francesa Vivendi se querelló con éxito contra la provincia argentina de Tucumán por impedirle subir las tarifas de agua potable. El tribunal le impuso una multa de US$100 millones a la provincia argentina. Y Uruguay enfrenta una querella de Philip Morris por haber promulgado una legislación antitabaco muy estricta que, según Philip Morris, la daña.
El principal tribunal que ve estos diferendos es una repartición del Banco Mundial, el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias relativas a Inversiones (CIADI). También son competentes en estas disputas la Corte Internacional de Justicia de La Haya y organismos similares en Londres, París y Hong Kong.
La última gran crítica que tiene el TPP es que su texto es clasificado y no se desclasificará hasta que hayan pasado cuatro años desde la entrada en vigencia del acuerdo. Puede ser razonable el argumento de que divulgar un texto tan complejo iba a convertir la discusión en centenares de controversias que dificultarían primero su firma y luego su ratificación por los parlamentos. Pero el secreto del texto, y la divulgación que ha hecho WikiLeaks de extractos de su contenido, han suscitado la sospecha de que si es secreto es porque algo quiere ocultar.
Estados Unidos quiere que el TPP lo ayude a mantener su posición como la mayor potencia del mundo. Japón lo que quiere es un acuerdo internacional que le permita hacer las reformas estructurales que el gobierno necesita y quiere hacer, pero no puede por motivos políticos. Los países latinoamericanos y asiáticos quieren acceso a un promisorio mercado común, y, también, ser parte del segundo proyecto de integración regional después de la Unión Europea. Aunque la Europa de hoy no sea la mejor publicidad para promocionar el TPP.
Redaccion América Economía

martes, 13 de octubre de 2015

TPP… ¿Te-Pe-Peno?

11 de Octubre de 2015
El martes 6 de octubre el país amaneció con una noticia que tuvo un amplio despliegue mediático, México, junto con otros 11 países, había concluido las negociaciones del TPP. ¡Albricias! ¡Por fin! ¡Llegó el día! ¡Lo logramos!... esperen un momento ¿el qué?
Poco a poco se fueron dando detalles del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica, conocido como TPP (Trans-Pacific Partnership Agreement), “es un tratado de libre comercio multilateral entre 12 países, Australia, Brunéi, Chile, Estados Unidos, Japón, Malasia, Nueva Zelanda, Perú, Singapur, Vietnam, Canadá y México”. La buena, es que México se asocia con algunas de las más poderosas economías del mundo; la mala, es que México se asocia con algunas de las más poderosas economías del mundo; que Estados Unidos es su principal promotor y el gobierno federal y algunas cámaras empresariales han mostrado alegría, pero nadie más.
Pero si el amable lector aún no sabe los detalles del TPP, con qué se come, las ventajas y desventajas, no debe sentirse mal. Las negociaciones se mantuvieron tan en secreto que ni siquiera los medios lograron ponerse de acuerdo sobre cuántos años habían durado, se manejaron entre cinco y ocho. Incluso, algunos todavía le dicen TTP.
En el Senado tampoco tienen idea. La panista Gabriela Cuevas, presidenta de la Comisión de Relaciones Exteriores, denunció que esa Cámara legislativa no conoce ni el texto ni el contexto de lo acordado y que el gobierno eligió el aislamiento y la marginación en su negociación. Eso a pesar de que este acuerdo debe ser entregado a la Cámara alta en el primer semestre de 2016 y tendría que ser avalado o rechazado en su totalidad sin poder realizar cambios significativos.
Según dijo el secretario de Hacienda, Luis Videgaray, en el Senado, este pacto evitaría que cualquier socio del acuerdo manipule, “más allá de lo que justifican las condiciones macroeconómicas, los tipos cambiarios para generar una ventaja desleal en la competencia contra las exportaciones mexicanas”. El funcionario precisó que ese control es resultado de la preocupación de EU sobre los mecanismos cambiarios de los socios en Asia. ¿De verdad? ¿Eso es todo? ¿Tantos años de negociación para cerrarle el paso al país asiático? 
¿Por qué no haber socializado los detalles del TPP? Tal vez porque no quería levantar olas como cuando se firmó el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá. Lo más probable es que no quisieran aguafiestas, los cuales empezaron a salir de inmediato. Por ejemplo, WikiLeaks publicó un supuesto capítulo del pacto en el que contiene cláusulas que amenazan la libertad de expresión en beneficio de las grandes corporaciones. También se señaló que los nuevos derechos de monopolio para grandes compañías farmacéuticas pueden poner en peligro el acceso a medicamentos en los países que concluyeron las negociaciones.
Como suele suceder en estos casos, en los detalles está el diablo y las letras chiquitas son las más complicadas. Si no se defienden los intereses del país, el TPP podría convertirse fácilmente en Te-Pe-Peno.
Así pues, el TPP se podría sumar muy pronto a las siglas que le quitan el sueño al gobierno federal, provocándole pesadillas como: CIDH (Comisión Interamericana de Derechos Humanos), GIEI (Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes), ONU (Organización de las Naciones Unidas), CNTE (Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación) o CETEG (Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación en Guerrero) y las que se acumulen.

TPP: criticado, pero beneficioso



ESCALA GLOBAL
Por Juan Carlos Mathews




Cómo sucedió con la negociación y posterior firma del TLC con Estados Unidos que entró en vigencia en febrero del 2009, muchas críticas se han vertido sobre este Acuerdo Comercial del que Perú forma parte.
¿En qué consiste el TPP?
Se trata de un tratado de libre comercio multilateral que involucra a doce países: Estados Unidos, Japón, Australia, Nueva Zelanda, Malasia, Brunei, Singapur, Vietnam, Canadá, México, Chile y Perú. Conforman el área de libre comercio más grande del mundo participando con el 40% del PBI mundial.
Implica: no aranceles y homologación de normas laborales, ambientales y de protección de la propiedad intelectual.
Este acuerdo recientemente aprobado en Atlanta luego de cinco años de negociación entraría en vigencia entre el 2017 y el 2018. Toca ahora la aprobación en los congresos de cada país.
Críticas al TPP
° Una de las grandes críticas al proceso de negociación es que se mantuvo en “secreto”. Sin embargo, se trata de un proceso normal que luego (ahora) deberá sustentarse en el caso del Perú frente al Congreso de la República.
° El premio nobel de economía, Joseph Stiglitz recientemente en el Perú se refirió al “riesgo de perpetuar a países en desarrollo como el Perú en relaciones comerciales desiguales con países como EEUU, Japón, Canadá y Australia”. Aludió a riesgos en salud, medio ambiente y propiedad intelectual. Agregó además “…dejar el futuro económico del país en manos de los inversionistas de las multinacionales…”
° En línea con esta afirmación de J. Stiglitz, diferentes críticos han especulado sobre la inminente alza de precios de los medicamentos y la escasez de genéricos.
Sin embargo, el equipo negociador peruano liderado por Edgar Vásquez, vice ministro de comercio exterior, logró que, con respecto a las patentes, se mantenga el plazo de protección de 20 años establecido en la legislación peruana desde 1993 y ratificado por la Comunidad Andina en el 2000. Asimismo, con respecto a los datos de prueba (información que permite medir la eficacia de un medicamento) se mantiene también la protección por cinco años para los productos farmacéuticos de origen biológico.
En otras palabras, el TPP no implicará los perjuicios que a muchos aún les preocupa.
Ventajas para el Perú
¿Por qué si el Perú ya ha desarrollado –y continúa haciéndolo- una agenda de negociaciones con diferentes países y bloques, se adhiere al TPP?
Los beneficios son claros:
° Acceso a mercados con los que no tenemos TLC como es el caso de Malasia, Australia y Nueva Zelanda.
° Mayores ventajas de acceso a mercados con los que ya se tiene TLC como es Canadá y Japón.
° Posibilidad de importación de insumos más baratos
° Oportunidades de transferencia tecnológica y de inversiones en diversos campos
° Acumulación de origen permitiendo que la importación de insumos de cualquiera de los países que conforman el TPP sean considerados como una compra local. De esta forma, la exportación del producto final (una camisa p.ej.) gozaría de los beneficios de los TLCs logrados previamente por el Perú. Esto representa una ventaja importante para sectores como el de textiles y confecciones.
Contrario a lo que muchas veces se afirma, en la negociación de un pequeño frente a uno o muchos grandes, el pequeño tienen mayores oportunidades.
La clave es entender que los acuerdos comerciales no generan perse comercio, turismo o inversiones. Generan oportunidades. Los beneficios dependen de cuán capaces somos de aprovecharlas.

miércoles, 30 de septiembre de 2015

Cuidado con el Acuerdo de Asociación Trans-Pacífico

Ahora que el Congreso estadounidense ha reiniciado su período de sesiones, una de las tareas más urgentes que tiene la cámara de representantes es concederle o no al gobierno de Barack Obama vía rápida para negociar el Acuerdo de Asociación Transpacífico (Trans-Pacific Partnership, TPP) que el senado ya le concedió el 22 de mayo pasado.
El TPP, un ambicioso plan de integración económica impulsado por Estados Unidos, incluye a doce países de la Cuenca del Pacífico -tres de ellos latinoamericanos- que sumados representan casi el 40% del PIB mundial, El proyecto conspicuamente excluye a China y es entendido como un intento norteamericano de conservar su hegemonía  en la zona económicamente más importante del mundo en el siglo 21.
Pero es también una iniciativa que facilita el comercio e integra las economías de todos sus países miembros. El TPP elimina aranceles, reduce subsidios y unifica varias normas y estándares comerciales y económicos entre Estados Unidos, Japón, Canadá, México, Perú, Chile, Singapur, Vietnam, Malasia, Brunei, Nueva Zelanda y Australia. El más respetado estudio académico sobre su impacto, realizado por el centro de investigación East-West Center de Hawaii, predice que el TPP hará crecer en US$285.000 millones -1% del PIB- a los doce países signatarios para el año 2025.
Paralelamente, Estados Unidos está negociando con Europa un acuerdo similar: la Asociación Transatlántica de Comercio e Inversión (TTIP por su sigla en inglés). De ser aprobados y ponerse en vigor, el tratado del Pacífico y el del Atlántico, podrían dar origen a un estándar global de normas de comercio, inversión y propiedad intelectual para los próximos 50 ó 100 años. La decisión con que el gobierno de Barack Obama ha priorizado ambos tratados refleja su importancia de largo plazo y evidencia -además- que el presidente norteamericano quiere dejar los acuerdos aprobados como parte de su legado político.
Incluso si sólo el TPP llega a firmarse, sentará las bases para el establecimiento de un nuevo orden comercial internacional con aranceles eliminados, subsidios reducidos y normas unificadas, algo que la Organización Mundial de Comercio y sus organismos predecesores llevan más de 50 años sin lograr. El último intento multilateral de reducir aranceles, la Ronda de Doha, descarriló en 2005 y, desde entonces, han proliferado los acuerdos bilaterales, de alcance más reducido y al cual difícilmente pueden sumarse más países. México y Chile, por ejemplo, han firmado más de 20 acuerdos de libre comercio bilateral cada uno.
El TPP ofrece libre comercio e integración económica multilateral a la Cuenca del Pacífico bajo el liderazgo de Estados Unidos, con un alcance y profundidad que hasta ahora sólo ha alcanzado la Unión Europea. Y no oculta su ambición global: uno de los objetivos explícitos del TPP es sumar nuevos países a la iniciativa.
Uno de ellos es Colombia, que no se integró al grupo original de países que iniciaron conversaciones en 2006, pero desde entonces ha mostrado decidido interés en incorporarse al TPP. Panamá, otros países centroamericanos y varias naciones asiáticas, también quieren sumarse al acuerdo.
Pero tan normativo y detallado es el texto del borrador del TPP, y tanto impone estándares norteamericanos a sus socios, que parece tener como objetivo restar países en vez de sumarlos.
Para empezar, el borrador ha sido clasificado como secreto por el gobierno de EE.UU., hecho que no sólo prohíbe su difusión pública, sino que impide dar informaciones, opiniones o interpretaciones específicas a quienes lo han leído. La administración Obama argumenta que no corresponde divulgar un borrador sujeto a negociación, que lo mismo se ha hecho con otros tratados comerciales y que la versión final del TPP se hará pública. Pero negociar en secreto un texto cuyo contenido es secreto no puede despertar simpatías, ni en Estados Unidos ni en el resto del mundo. Hay que agradecer a Wikileaks que haya filtrado varios capítulos del TPP: es gracias a Julian Assange que conocemos buena parte de su contenido.
Lo que sabemos de ese contenido es, por decir lo menos, controvertido. Nadie pone objeciones a la reducción simultánea de aranceles y subsidios, pero el TPP es también un marco regulatorio de inversiones mutuas, un programa común de normas laborales y regulaciones ambientales y un proyecto de unificación de las legislaciones de copyright, propiedad intelectual, patentes y marcas. Hasta hace poco el proyecto incluía una norma de política monetaria: una cláusula que prohibía a los países miembros manipular el precio relativo de sus monedas para estimular sus exportaciones.
Dentro de Estados Unidos, ONGs de los derechos laborales y protección del medio ambiente han alzado la voz contra el TPP reclamando que el libre comercio debe exigir a todos los países firmantes los estrictos estándares laborales y ambientales vigentes en Estados Unidos. Si los otros países pueden contaminar más y pagar menos a sus trabajadores, los bienes que produzcan serán competencia desleal para los bienes equivalentes made in USA.
Pero es en el área de propiedad intelectual, copyright o derechos de autor, marcas y patentes, donde el TPP claramente perjudica a los socios de Estados Unidos.
El texto propone la adopción universal de los estándares norteamericanos. En materia de copyright o derechos de autor, por ejemplo, establece un plazo de 70 años de pago obligado después de la muerte del autor. El período de vigencia y pago de las patentes aumenta en todos los países que integran el pacto.
En principio, dar más protección a la propiedad intelectual estimula la innovación y el propio Estados Unidos lo muestra: es el país que más protege a los creadores y el que más inventos revolucionarios ha traído al mundo en el último siglo, desde el teléfono y la producción en serie, hasta las computadoras personales, la ingeniería genética, Google y Facebook.
Eso es en teoría. En la práctica, alargar la vigencia de las patentes dañará casi de inmediato a las industrias locales de medicamentos. Al prolongarse la vigencia de las patentes, los laboratorios nacionales quedarán impedidos de fabricar los medicamentos genéricos que ya están fabricando, porque las patentes ya habían vencido pero vuelven a estar vigentes. Los laboratorios nacionales tendrían que esperar más tiempo antes de poder fabricar medicamentos genéricos. Algunos medicamentos genéricos ya disponibles en los países firmantes desaparecerían del mercado para ser reemplazados por los productos de marca del laboratorio original a precios más altos.
No sólo eso. El borrador incluye una cláusula que permite a las empresas demandar a los países que no cumplen los estándares de copyright y propiedad intelectual, por un monto equivalente a los royalties o utilidades no percibidos. El TPP instala en la práctica judicial que una multinacional entable juicio a una nación soberana.
Ambas imposiciones son inaceptables. Es inapropiado dar a una empresa o a un inversionista el estatus de un país para hacer que se cumpla un tratado entre naciones soberanas. En la práctica, esta cláusula permite a las empresas norteamericanas querellarse contra gobiernos soberanos en sus propios tribunales nacionales porque no cumplen con la legislación de Estados Unidos.
Adoptar los estándares estadounidenses de copyright y propiedad intelectual también tiene impacto en la publicación de contenido en internet sin fines comerciales. La legislación norteamericana, por ejemplo, considera delito publicar en internet materiales con copyright aunque se publiquen sin fines de lucro. El uso no comercial de materiales con copyright no está penalizado en los otros países firmantes y es difícil imaginar que vayan a cambiar sus leyes.
Los gobiernos de México, Perú y Chile ya han hecho ver sus reparos a estos puntos en las rondas de conversaciones del proyecto. Deben ser más enérgicos y actuar concertadamente porque tienen muñeca negociadora: Estados Unidos los necesita para que el TPP tenga el alcance global que espera tener. Sin América Latina, el TPP sería sólo un acuerdo de Norteamérica y parte de Asia.
En lo que se refiere a propiedad intelectual, derechos de autor, registro de marcas y patentes, los países latinoamericanos no deberían firmar mientras no se modifique adecuadamente el texto.
México, Perú y Chile deben exigir también que se incorpore cuanto antes a Colombia al acuerdo.Colombia se está integrando comercial y económicamente a los tres países en la Alianza del Pacífico y, desde 2012, tiene en vigencia un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos.
No es imposible lograr que Estados Unidos acceda a modificar el texto del TPP para conseguir la firma de los países de la región. Los países asiáticos consiguieron sacar del proyecto la cláusula que prohibía manipular el precio de la moneda local para fomentar exportaciones. Y los japoneses consiguieron una excepción que les permitirá mantener sus subsidios agrícolas.
Y la negociación ya estaría por empezar. Si en los próximos días la cámara de representantes de EE.UU. da al gobierno de EE.UU. la vía rápida para tramitar el TPP -es probable que así suceda-, el paso siguiente son las asambleas legislativas de México, Perú, Chile y los otros once países socios. A esas alturas, al menos, debería haber un texto oficial público para iluminar la discusión.
Redaccion América Economía