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lunes, 9 de noviembre de 2015

Conozca el informe de Cepal sobre el comercio regional

La Cepal presentó su informe anual Panorama de la inserción internacional de América Latina y el Caribe 2015. La crisis del comercio regional: diagnóstico y perspectivas. En éste se señala que las fuertes caídas en los precios de las materias primas y una menor demanda internacional por los productos que la región exporta afectaron sus envíos al exterior. En 2014 y 2013 éstos anotaron disminuciones de -3,0% y -0,4%, respectivamente. Esto convierte al trienio entre 2013 y 2015 en el de peor desempeño exportador de la región en ocho décadas.
Según el organismo de las Naciones Unidas, es probable que las exportaciones de la región vuelvan a caer en 2016, dado que las perspectivas de una recuperación de los precios para el próximo año son poco auspiciosas.
El sesgo recesivo que caracteriza al actual contexto económico internacional impide que el comercio recupere el dinamismo que exhibió en el período previo a la crisis de 2008 y 2009, señala la Cepal. Hay un cambio de ciclo económico caracterizado por un exceso de liquidez, una caída de la demanda agregada, una menor capacidad de los países emergentes para absorber los impactos externos, la desaceleración de China, un crecimiento de los activos financieros por encima de la economía real y un cambio de signo en los flujos de capitales hacia la región, agrega el organismo.
En ese contexto, existe una mayor presión para que los países tomen medidas de ajuste, lo que se une a las tareas pendientes de la región, en las cuales no se avanzaron durante la bonanza de los precios de los productos primarios. Entre ellas, están la falta de inversión en nuevas tecnologías e infraestructura y el mejoramiento de los procesos de producción.
“La región está en una encrucijada: o sigue en el actual camino restringido por el contexto global, o se compromete por una inserción internacional más activa que privilegie la política industrial, la diversificación, la facilitación del comercio y la integración intrarregional”, recalcó Alicia Bárcena, Secretaria Ejecutiva de la Cepal.
El reporte de la Cepal indica que la caída en el valor de las exportaciones y el deterioro de los términos de intercambio serán más agudos en los países y subregiones exportadoras de petróleo y sus derivados y de materias primas. Venezuela tendrá una contracción en sus envíos de -41%, Bolivia -30%, Colombia -29%, Ecuador -25%, el Caribe -22%, Perú -16%, Argentina y Chile -17%, Brasil -15%, Paraguay -14%, Uruguay -12%, y México y América Central cercana a -4%.
Las menores caídas en México y América Central se explican principalmente por su patrón exportador, donde la demanda de Estados Unidos, su principal destino, ha sido más dinámica que la de otras regiones. Por otra parte, las exportaciones mexicanas y centroamericanas tienen un alto componente de manufacturas las cuáles no sufrieron caídas de precios tan abruptas como las de las materias primas.
Las exportaciones intrarregionales (destinadas a países de la propia región) anotarán una contracción de -21%, mayor a la caída que se espera para los envíos extrarregionales (-13%). Las mayores caídas se producen en América del Sur y el Caribe por su menor dinamismo económico y menores precios de sus exportaciones. En contraste, América Central tendrá un incremento en el comercio intrarregional (2%) gracias a un mayor dinamismo de la actividad económica y a una mayor integración productiva entre sus economías.
En materia de importaciones, el informe de la Cepal consigna una situación similar, ya que se espera una caída promedio de -10% en el valor de los envíos recibidos por la región en 2015.
La desaceleración de la economía china desde 2012 también explica la caída de las exportaciones latinoamericanas y caribeñas, en especial de los países especializados en productos primarios que el gigante asiático importa.
En su informe, la Cepal indica que la “nueva normalidad” china –que transita a una economía con más énfasis en el consumo- representa una oportunidad para América Latina y el Caribe de diversificar sus envíos a ese país. Por ejemplo, la región podría convertirse en un socio estratégico para China en el rubro agroalimentario, ya que se espera que el país asiático duplique sus importaciones de este tipo de productos hacia 2020.
El documento de la Cepal presenta además los resultados de una encuesta sobre la implementación de medidas de facilitación del comercio en la región, realizada entre noviembre de 2014 y julio de 2015. Según el sondeo, la tasa promedio de puesta en marcha de este tipo de acciones en 19 países de la región llega a 68%, cifra cercana a la de países asiáticos como Filipinas, India y Malasia.
La Cepal propone que la región ponga mayor énfasis en el comercio intrarregional, en afianzar la implementación de la facilitación del comercio –para que bajen los costos del intercambio entre los países- y en la coordinación y negociación en bloque frente a los grandes jugadores comerciales internacionales.

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AméricaEconomía.com

jueves, 16 de enero de 2014

El súper ciclo de los commodities: ¿ha tocado su fin?

Autor: Manuel Agosin

Desde fines de 2010, los precios de los commodities que exportan los países de América Latina han estado cayendo, no de manera estrepitosa pero sí revirtiendo parcialmente el boom que se instaló hacia el comienzo de la década de los 2000. 
¿Se agota el ciclo de los commodities?

¿A qué se debe esta interrupción de la gran alza que acusaron un número importante de precios de las materias primas, tales como el cobre, el petróleo, la soja, el hierro, y otras más? Quizás la causa más importante es que el crecimiento de China ha venido acusando una importante desaceleración. China ya no podrá contar con que el aumento de sus exportaciones a los países desarrollados y la fortaleza de la inversión continuarán siendo los grandes motores de su crecimiento. Y es bueno que así sea. Incluso sus autoridades se han propuesto un modelo de crecimiento más dependiente de la satisfacción de las necesidades de su población.

ara que el consumo de los hogares pase a ser el motor de una nueva etapa de crecimiento, se hacen necesarias una serie de reformas, tales como el mejoramiento de la salud, la educación y las pensiones. Asimismo, algo que las autoridades ya se han propuesto, será necesaria la liberalización los mercados financieros, en particular los topes a las tasas de interés pasivas, que hacen a los hogares renuentes a colocar sus fondos en el sistema financiero. Si bien estas reformas están en curso, tomarán tiempo para que la población vea sus frutos.

La desaceleración de otros países emergentes (India, Brasil, Sudáfrica, Rusia, Corea, México) también ha contribuido a la caída moderada de precios de los commodities.

Claramente, estos países tienen un amplio espacio para continuar creciendo: sus mercados internos son grandes y están muy lejos de la frontera productiva o de los niveles de consumo de los hogares en los países desarrollados. Por lo tanto, la demanda por materias primas probablemente se está tomando un descanso en lugar de haber revertido su tendencia. En el mediano y largo plazo, veremos precios más elevados para las materias primas.

Sin embargo, no es conveniente que América Latina se confíe con que la situación actual de precios y demanda se vaya a revertir. Esto por varias razones. En primer lugar, el crecimiento de la región es muy volátil: es tremendamente difícil contrarrestar los impactos de una caída en el precio de un commodity que representa un elevado porcentaje de las exportaciones y del producto bruto. Esa enorme concentración exportadora y productiva no es conducente a niveles estables y elevados de ingresos y salarios. Segundo, la mayoría de los países de la región tiene una economía estructuralmente muy heterogénea, con muchos sectores muy alejados de la frontera productiva mundial y con trabajadores en empleos precarios con bajos niveles de productividad y salarios. Tercero, aún con una recuperación en los precios, nada garantiza que la demanda por nuestros productos se mantenga a los niveles recientes. Las propias alzas de precios y su volatilidad están llevando a una búsqueda intensa de sustitutos que, de dar frutos, harían sumirse a nuestras economías en una intensa crisis. Por solo dar un ejemplo: el gas y petróleo de esquisto (shaleoil y gas) ya está produciendo una revolución en la industria mundial de la energía, con Estados Unidos preparado para convertirse en un gran exportador en lugar de un importador neto de energéticos. 

Todo esto nos indica que América Latina debe enfrentar con la máxima seriedad los desafíos de diseñar e implementar políticas modernas de desarrollo productivo donde la consigna sea la diversificación productiva y exportadora. No se trata de volver al pasado de la sustitución de importaciones. Se trata de apostar por el futuro con políticas que convoquen al sector privado y al público en pos de ingresar a la sociedad y economía del siglo XXI. 

Existen pocas tareas más difíciles que promover el surgimiento de nuevos sectores productivos. Por una parte, los pioneros potenciales son reacios a incursionar en industrias que son nuevas para un país (aunque existan en otras latitudes) porque ellos corren con los costos de descubrir su rentabilidad mientras otros pueden llevarse los frutos de dichas innovaciones (que no pueden patentarse) sin incurrir en los costos iniciales. 

Por otra, toda nueva industria requiere de los esfuerzos simultáneos de muchos actores, tanto públicos como privados. Este es el problema de coordinación, que puede ser resuelto por asociaciones público-privadas, en las que el dinamismo de la inversión privada (nacional y extranjera) es estimulado por un sector público dispuesto a suministrar insumos públicos indispensables (tales como normas legales o infraestructura especializada) o a promover el surgimiento de mercados para servicios o capital humano sin los cuales las nuevas actividades no pueden desarrollarse.