miércoles, 15 de enero de 2014

Turismo y conservación si es posible

Autor: Arturo Crosby
Fuente: efeverde

Me ha llamado mucho la atención la necesidad que un país tenga que inventar o crear zonas de tranquilidad, para salvaguardar su fauna silvestre, porque eso implica, sin duda alguna, que la influencia humana ha llegado a sus límites de tolerancia ambiental. 
El turismo sostenible si es posible

Desde hace muchos años, cuando uno salía al campo apenas se encontraba con algún viajero en el camino, porque la motivación de la mayoría de los excursionistas y turistas, no se encaminaba por esos senderos, pero en las últimas décadas, la demanda turística hacia el medio natural y rural, ha crecido exponencialmente, reduciendo cada año el territorio silvestre donde la fauna, pueda conservar su espacio vital de tranquilidad, y desarrollar su vida con la mínima alteración posible. 

Por eso, se plantea y nos planteamos muchas veces, la contradicción, entre la búsqueda de la necesaria rentabilidad económica de la actividad turística, y la ética que a veces se modifica para conseguir esos objetivos empresariales. Porque entiendo, que una mayoría de micro-emprendedores turísticos en las zonas rurales y naturales, tienen una vocación de respeto y convivencia con su entorno natural: fauna & flora, siendo a su vez su sustento o recursos básicos, para elaborar sus productos turísticos. 

Siempre entendí y promocione la idea que el turismo necesita calidad ambiental para poder dar satisfacción a sus clientes y si nos referimos a entornos rurales y naturales, que es un porcentaje altísimo del territorio turístico, en todo el mundo,  este idea se hace aun más fuerte o importante. Lo cierto, es que desde hace muchas décadas se viene trabajando con el tema de capacidad de carga turística, para determinar un número máximo de visitantes por día o por horas, en un lugar específico, tanto en áreas naturales, como también culturales y así minimizar los impactos ambientales de las visitas. 

Aunque posteriormente este concepto evoluciono hacia otro, más ajustable a la oferta y demanda de uso público, introduciendo la premisa de los límites del cambio aceptable (Parques Nacionales de EEUU), donde se expresaba, hasta cuanto se está dispuesto a modificar un entorno, en función de la conservación de dicho espacio natural. 

La verdad es, que en muchas ocasiones, la imprudencia, la ignorancia o incluso la falta de sentido común, son los factores que mas daño pueden hacer a nuestros ecosistemas, que si bien una mayoría de visitantes suelen respetar (mas bien por comodidad y seguridad de las infreastructuras) las vías de transito en una zona determinada, hay otros que sin sobre pesar el potencial daño a la fauna o vegetación en peligro, acceden a muchas áreas, donde la vulnerabilidad de la fauna o flora es muy alta y su presencia puede cambiar la etología de las especies o la migración forzosa a territorios no aptos. Es el caso de esta creación de zonas de tranquilidad en Suiza, que podría o debería también llevarse a cabo en muchos otros países y tenerlo como ejemplo de prevención en destinos emergentes. 

No obstante, la mayoría del turismo y en especial el excursionista, no está realmente motivado por acceder a estas zonas vulnerables, por falta de motivación y por el esfuerzo físico y emocional que conlleva. Sino, mas bien demanda “escenarios bonitos, relajantes, impactantes, espectaculares”, lo que denomino “estética ambiental” , así como acceso privilegiado a la fauna y flora, mediante espacios tematizados (tipo zoológicos abiertos, puntos de observación, arboretums, jardines botánicos, etc.…) donde realmente pueden satisfacer sus expectativas. La respuesta puede ser que si es posible ese equilibrio, entre turismo y conservación, teniendo en cuenta que se puede obtener rentabilidad con criterios éticos de manejo y conservación del Patrimonio Natural y Cultural, pero se requiere conocimiento, información, capacidad de gestión y en especial voluntad política, en el termino mas estricto de la palabra.   

Un cordial saludo y les deseo un Feliz 2014.

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